Vosotros, que en cierta manera renunciasteis a vuestras propias voluntades, y otros, que por la salvacion de las almas militais sirviendo al Rey Supremo con Caballos y Armas, procureis universalmente, con puro y piadoso afecto, oir los maitines y todo el oficio entero, segun la canonica institucion y costumbre de los Doctos regulares de la Santa Iglesia de Jerusalem; y por eso ¡Oh Venerables hermanos! a vosotros muy en particular os toca, porque habiendo despreciado el mundo y los tormentos de vuestros cuerpos, prometisteis tener en poco al mundo por el amor de Dios; y asi, reflexionados y saciados con el Divino Manjar, instruidos y firmes en los preceptos del Señor, despues de haber consumado y concluido el Misterio Divino, ninguno tema la pelea, sino este apercibido para la corona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario